Australia pone en marcha la primera tecnología capaz de convertir el CO₂ en hormigón y soluciona un gran problema de la construcción
Australia ha abierto la primera planta de captura y uso de carbono para la fabricación de materiales de construcción. Algo que permitirá reducir las emisiones de un sector difícil de descarbonizar.
R. Badillo, 23/06/2026 - 15:42
La planta captura el dióxido de carbono generado durante la producción de amoníaco y lo somete a un proceso químico acelerado que imita reacciones naturales. Al combinarse con minerales ricos en calcio y magnesio, el CO₂ queda fijado en forma de carbonatos minerales, como carbonato de magnesio, carbonato cálcico y sílice amorfa. Estos compuestos pueden utilizarse después en sectores como la construcción para la fabricación de placas de yeso, el vidrio, el papel, pinturas o adhesivos. Según los MCi Carbon, Myrtle puede producir alrededor de 10.000 toneladas anuales de materiales minerales y capturar hasta 1.000 toneladas de CO₂ al año, aunque otras estimaciones del proyecto elevan su capacidad de transformación hasta 2.500 toneladas anuales de CO₂. Uno de los aspectos más relevantes es que la tecnología también aprovecha residuos industriales, escorias, subproductos mineros y materiales de bajo valor. De este modo, el sistema no solo reduce emisiones, sino que convierte desechos de una actividad en recursos útiles para otra. Ese planteamiento encaja con la economía circular, al reducir la dependencia de materias primas vírgenes.
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